RFID o identifiación mediante radiofrecuencia, consiste en la utilización de pequeños dispositivos electrónicos consistentes en un pequeño circuito electrónico y una antena, y el correspondiente lector o scanner. El circuito electrónico alberga un pequeño microcontrolador asociado a un circuito receptor de RF, un modulador y, en algunos tipos de dispositivos RFID, una pequeña cantidad de memoria EPROM de hasta 2KB. En el interior del microcontrolador se graba mediante láser, el identificador numérico único para cada transponder.
Una ventaja significativa de los dispositivos RFID sobre otros sistemas es que no necesitan ser posicionados respecto al lector de manera precisa, ni ser deslizados por ranuras de lectura, ni hay que sufrir incomodidades para poder iluminar con el haz de lectura correctamente.
Las principales áreas de aplicación de la tecnología RFID son las siguientes:
- Seguridad: controles de acceso
- Disuasión: TAGs encapsulados en el interior de objetos valiosos
- Inventariado: comercios y grandes almacenes
- Sistemas de pago: peajes y autopistas
- Monederos electrónicos: tarjetas prepago (SmartCard)
- Aplicaciones militares: TAGs UHF , aplicaciones de control y trazabilidad para contenedores militares usados en operaciones de ayuda humanitaria, misiones encubiertas, etc.
- Trazabilidad de mercancías: aplicación para monitorizar los contenedores utilizados en el transporte por ferrocarril mediante TAGs semipasivos que permiten identificar el tipo de contenedor y la cantidad de carga que lleva, posibilitando la realización de estadísticas de transporte de una manera fácil.
- Trazabilidad de seres vivos: aplicaciones para monitorizar presos en régimen abierto, pacientes con enfermedades o disfunciones que requieren un seguimiento individualizado.
- Trazabilidad de contenedores RSU: desde el momento en que añadimos un transponder a todos y cada uno de los contenedores que forman parte de una ruta de recogida de residuos en un municipio y a esos contenedores asociamos diferentes datos (peso recogido, estado del contenedor, etc.) estamos obteniendo una valiosa herramienta para optimizar los costes de explotación.
Un sistema de identificación por radiofrecuencia, se compone de tres partes:
- Una antena
- Un lector con el hardware y software adecuados para interpretar los datos
- Un transponder programado con la información necesaria
La antena emite señales de radio en un rango de frecuencias muy restrictivo; esas señales de radio tienen dos propósitos, por un lado proporcionan la vía de comunicación entre el TAG y el lector, y al mismo tiempo (en los TAGs pasivos) proporcionan la energía necesaria para que el microcircuito integrado en el propio TAG, pueda funcionar. Esta es una de las claves de esta tecnología, los dispositivos RFID no necesitan contener baterías y pueden permanecer operativos durante mucho tiempo (incluso décadas)
Las antenas pueden adoptar prácticamente cualquier forma, tanto en montaje fijo como portátil. cuando un transponder entra en el campo generado por la antena, detecta la señal de activación desde la antena. Esto "despierta" el chip RFID y transmite la información almacenada en él para que sea capturada por la antena. En función del modo en el que se inicia y se mantiene la comunicación con el módulo lector, pueden distinguirse dos tipos de transponder:
TAGs pasivos
Se distinguen por no necesitar baterías de alimentación, recibiendo la energía necesaria del propio campo generado por la antena, en consecuencia pueden llegar a tener tamaños muy reducidos y su ciclo de vida es muy largo. Por contra, su radio de acción se ve limitado por la necesidad de usar el propio campo electromagnético de la antena, para codificar la información que se quiere enviar de vuelta al lector.
TAGs activos
Este tipo de transponder se caracteriza por disponer de su propia fuente de energía, comúnmente en forma de baterías, que les permite comunicarse de forma independiente, sin necesidad de estar alimentados por un campo electromagnético, permitiendo un radio de alcance mayor que los pasivos. Por contra su tamaño está definido por las dimensiones de la batería, entre otros aspectos.
Algunos modelos incorporan un modo de operación en el cual se comportan como radiofaros, emitiendo a intervalos regulares para ahorrar energía. La dependencia de un suministro de energía local, limita sus expectativas de vida, no alcanzando más allá de unos 5-10 años, dependiendo de las baterías y el uso que se realice, así como de las condiciones del entorno de trabajo y de la temperatura exterior, puesto que ésta afecta al comportamiento de las baterías.
En resumen, podríamos decir que comparada con otras tecnologías de AIDC (Automatic Identification and Data Collection), la tecnología RFID es muy superior en muchos aspectos, no sólo es resistente al polvo, la humedad, la suciedad, las vibraciones y otras condiciones de trabajo extremas, sino que además no es necenario tener línea de visión para obtener la información, como ocurre con otras tecnologías.
Mediante esta tecnología podemos realizar la identificación de todo tipo de objetos sin la necesidad de un contato visual directo entre el lector y el dispositivo, e incluso sin la intervención humana para realizar dicha lectura.